«En efecto, nadie posee más que una madre, y el vínculo con ella descansa sobre el fundamento de un suceso a salvo de cualquier duda e irrepetible.» Las «Contribuciones a la psicología del amor» agrupan tres textos publicados entre 1910 y 1918, cuya reunión habría de ser un anhelo constante de Freud. ¿Qué dicen esos textos del amor? Paradójicamente, que es una cuestión de escisión. Escisión del objeto del amor entre las dos figuras (aunque no son exactamente figuras) de la mamá y la puta, y falta de conjunción de la corriente tierna y la corriente sensual, de la cual resultan la impotencia psíquica en el hombre («cuando aman no anhelan, y cuando anhelan no pueden amar») y, en la mujer, la negociación compleja con la prohibición. Toda paradoja obedece a una doble lógica. En la primera, la paradoja es casi exclusivamente un modo de presentación de una difícil verdad: cuando esta aparece, aquella desaparece. Así, la escisión del amor está presa en otro clivaje, de mayor alcance, que separa las «exigencias de la sexualidad» de los «requerimientos de la cultura». La segunda lógica, por su parte, pregunta con insistencia por qué ha sido necesario recurrir a la paradoja; lo que esta dice solo puede entonces aprehenderse mediante la inmersión en el propio texto que la pone en ejecución: la difícil y sublime escritura de Freud.

Acerca del autor SIGMUND, FREUD

SIGMUND, FREUD

Sigmund Freud (Príbor, 6 de mayo de 1856-Londres, 23 de septiembre de 1939) fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. Su interés científico inicial como investigador se centró en el campo de la neurología, derivando progresivamente hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales, investigaciones de las que daría cuenta en la casuística de su consultorio privado. Estudió en París, con el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, las aplicaciones de la hipnosis en el tratamiento de la histeria. De vuelta a la ciudad de Viena y en colaboración con Josef Breuer desarrolló el método catártico. Paulatinamente, reemplazó tanto la sugestión hipnótica como el método catártico por la asociación libre y la interpretación de los sueños. De igual modo, la búsqueda inicial centrada en la rememoración de los traumas psicógenos como productores de síntomas fue abriendo paso al desarrollo de una teoría etiológica de las neurosis más diferenciada. Todo esto se convirtió en el punto de partida del psicoanálisis, al que se dedicó ininterrumpidamente el resto de su vida. Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil perversa polimorfa, tesis que causó una intensa polémica en la sociedad puritana de la Viena de principios del siglo XX y por la cual fue acusado de pansexualista. A pesar de la hostilidad que tuvo que afrontar con sus revolucionarias teorías e hipótesis, Freud acabaría por convertirse en una de las figuras más influyentes del siglo XX. Sus teorías, sin embargo, siguen siendo discutidas y criticadas, cuando no simplemente rechazadas. Muchos limitan su aporte al campo del pensamiento y de la cultura en general, existiendo un amplio debate acerca de si el psicoanálisis pertenece o no al ámbito de la ciencia. La división de opiniones que la figura de Freud suscita podría resumirse del siguiente modo: por un lado, sus seguidores le consideran un gran científico en el campo de la medicina, que descubrió gran parte del funcionamiento psíquico humano; y por otro, sus críticos lo ven como un filósofo que replanteó la naturaleza humana y ayudó a derribar tabúes, pero cuyas teorías, como ciencia, fallan en un examen riguroso.

A pesar de los implacables y a menudo apremiantes desafíos a los que sus ideas tuvieron que enfrentarse, tanto en vida como una vez desaparecido, Freud se convirtió y sigue siendo una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo.

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