¿Cómo se termina un psicoanálisis? Más precisamente todavía: ¿cómo se lleva hasta su justo final la experiencia de un análisis cuando éste está implicado en una Escuela orientada por la enseñanza de Jacques Lacan?
Primera respuesta: nunca de una manera igual a otra, incluso nunca de una manera parecida a otra. Lo que nos enseña la experiencia del pase en las Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis es que la serie de Analistas de la Escuela, los AE que se nombran en ella, es siempre y cada vez lo que en lógica se llama una lawless sequence, una serie sin ley. A diferencia de una lawlike sequence en la que se conoce de antemano la ley de construcción de la serie de sus elementos –como, por ejemplo, en la serie de los números naturales: 1, 2, 3…–, una serie sin ley no está nunca predeterminada. No disponemos pues en la experiencia de generación de los ae de un procedimiento que nos asegure o nos pueda anticipar cuál o cómo será el nuevo elemento que viene a continuación. Lo que da lugar siempre a la sorpresa, a lo imprevisto, a lo no calculable ni programable. Y, sin embargo, nada impide hacer con ellos una serie, lo que para Lacan era lo único serio cuando se trata de averiguar la lógica de la experiencia analítica. […]
Lêda y Luis, la mujer "mundana" y el hombre al que "le dolía una mujer en todo el cuerpo". O Luis y Lêda, el hombre que se desprendió de su destino de culpabilidad y la mujer que lo construyó a partir del encuentro con un vacío irreductible. Ambos dialogan, en efecto, en este libro sin esperar del otro el retorno que complementaría su ser de lenguaje porque saben, cada uno, que el Otro ya no existe para eso.
Entonces, más bien: Lêda, una mujer de "ser inconsistente" una vez ha sacado las consecuencias de su ser de goce, y Luis, el "completo incompleto" –para retomar el título de la canción– que pudo "abrazar lo hetero con pasión".
Lêda y Luis, Luis y Lêda, cada uno con su estilo, muy directo y punzante en el caso de ella, sabiamente indirecto y evocador en el caso de él, nos tienden sendos hilos para desentrañar el nudo que existe entre los sexos y en su falta de relación, esa falta que Jacques Lacan no dejó de investigar en la serie de impasses encontrados en la clínica y en lo más común de lo cotidiano. Los dos testimonios no sólo nos muestran a su manera que no hay simetría entre los sexos, la simetría que la vindicación de los géneros pretendería establecer, sino sobre todo que no hay reciprocidad posible, que el goce del Uno no es nunca recíproco del goce del Otro… si existiera Del Prólogo de Miquel Bassols

  • Edición: 2016
  • Idioma: Español
  • ISBN 9789874136015

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