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Reseña del libro HACER BARDO

No hay olfato policial sin olfato social, no hay detenciones sistemáticas por averiguación de identidad sin llamadas al 911. Detrás de la brutalidad policial está el prejuicio vecinal; las rutinas institucionales encuentran su punto de apoyo en la vida cotidiana. Los procesos de estigmatización social legitiman el devenir violento de las fuerzas de seguridad. Los estigmas que los vecinos van tallando para nombrar al otro como problema, para delatar al joven como peligroso, productor de riesgo, habilitan la violencia policial. Esos estigmas se nutren de un imaginario social de larga duración que nunca terminó de ponerse en crisis. Porque detrás del “bardero” o el “pibe chorro” está el “villero”, el “piquetero”, el “negro cabeza” o el “cabecita negra”, el “descamisado”, pero también el “el indio”, el “gaucho matrero”, el “anarquista tirabomba”, el “subversivo”, el “drogadicto”, el “barrabrava”, “los malvivientes” y el “vago”. Las figuras del “pibe chorro” y el “bardero” son embutidos metafísicos donde se comprime el bestiario nacional, hecho de miedos, prejuicios y desinformación, un imaginario que las generaciones fueron repitiendo para marcarle la cancha a todos aquellos que pretendían jugar en posición adelantada, que se corrían del lugar asignado, frustrando las expectativas sociales donde los vecinos alertas fueron entrenados y formateados. El tratamiento de la transgresión les niega a los supuestos transgresores de los medios que disponen la mayoría de las personas de la comunidad para llevar una vida normal o tranquila, y deben desarrollar, por necesidad, para hacer frente a las humillaciones cotidianas de la que son objeto, una cultura de la dureza. Hablamos de estrategias de contra-estigmatizaciones para hacer frente al olfato social. Los jóvenes estereotipados como barderos o pibes chorros se pondrán a sobrefabular arriba de aquellos clisés. ¿Cuáles son esas prácticas a través de las cuales los jóvenes van resistiendo los estigmas hasta cargarlos de nuevos sentidos? ¿Estas experiencias, le agregan previsibilidad a la vida cotidiana o recrean las condiciones para reproducir malentendidos, intranquilidad e inseguridad al barrio? Estas son algunas de las preguntas que orientaron nuestras reflexiones. Estos son los temas que exploramos en este libro.

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